Irina Morózova

Cuando sacó la PRS Custom 24 del estuche casi se me cae la baba y de paso la chela. Negra, con rayas doradas, impecable, casi parecía que la había terminado de pulir. La mismísima guitarra con que soñé de chavo y nunca me atreví a comprar, entre por codo y Seguir leyendo