JMiranda

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Que trata de las Miriaventuras, opiniones y reseñas

Etiqueta: 3260 Días Con Ella

(3260) DÍAS CON ELLA. DÍA #4036

Son las tres de la mañana y estoy borracho. Hace diez horas que empecé a tomar y, por lo menos, unas siete u ocho sin probar alimento. Estoy en un…

Son las tres de la mañana y estoy borracho. Hace diez horas que empecé a tomar y, por lo menos, unas siete u ocho sin probar alimento. Estoy en un antro mamador en Álvaro Obregón con Ángel, mi roomie desde hace varios años, un par de primos y sus respectivas. Es diciembre, por allá de los últimos días del año, donde los propósitos de enero que dejaste de cumplir ya se fueron para el siguiente y el siguiente, hasta que, por fin, después de tres o cuatro, lo superas, se te olvida o aceptas el hecho de que eres un mediocre y no lo vas a cumplir. Afuera hace frío. El estado etílico y el techo bajo del lugar nos cobijan y hasta nos abochornan. La música provoca que algunas niñas meneen las caderas, alcen los brazos y agiten el pelo malfingiendo desinterés. Los hombres no bailamos. Y menos nosotros: ellos porque ya llevan acompañanta y no necesitan esforzarse en convencer a nadie, y yo porque nunca lo he requerido tampoco: mi sola apariencia, porte y ojo verde suelen ser suficientes. Bailar sería redundante y hasta desleal.  

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(3260) DÍAS CON ELLA. DÍA #3304

La gente cuando se casa hace el mayor aspaviento posible: mandan invitaciones a los siete mares, reclutan tarahumaras descalzitos para que las lleven hasta el cerro más remoto de la…

La gente cuando se casa hace el mayor aspaviento posible: mandan invitaciones a los siete mares, reclutan tarahumaras descalzitos para que las lleven hasta el cerro más remoto de la sierra, palomas mensajeras, cartas dentro de botellas y cualquier otro medio físico, metafísico o virtual para que nadie quede en ignorancia del evento venidero. Si se pudiera poner el anuncio en el Diario Oficial de la Nación, lo harían. Cuando uno se divorcia, por el contrario, es justo al revés: se procura hacer sin que nadie sepa, a escondidas en un juzgado en otra delegación para nadie te vaya a sorprender ahí y con el mayor sigilo y discreción posible. Que, ahora que lo pienso, Catalina Hermes Morano, en su momento estaba tan harta de mi persona, que me sorprende que no lo haya televisado.

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(3260) DÍAS CON ELLA. DÍA #189

De entre los cuarenta y dos países que conozco a la fecha, el que más he visitado, el que más me gusta y más tiene que ofrecer es, evidente y…

De entre los cuarenta y dos países que conozco a la fecha, el que más he visitado, el que más me gusta y más tiene que ofrecer es, evidente y definitivamente México. México es el mejor país de la Tierra, sin concurso. Desde TJ hasta Comitán de Domínguez, de Cabo Pulmo hasta Cancún, de las Barrancas del Cobre al Cañón del Sumidero, y desde las cascadas de Basaseachi hasta las de El Chiflón; pasando por ene mil “Pueblos Mágicos” (unos más mágicos que otros, claro está) y dos o tres ciudades increíbles, llenas de gente buena onda y mujeres hermosas. Dunas tipo Sahara, selva tropical intensa, playas insuperables, bosques helados y hasta cordilleras montañosas. No nos falta nada.

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(3260) DÍAS CON ELLA. DÍA #3072

Si les he de ser completamente honesto (y ¿ya para qué detenerme ahora?), la psicología no es algo en lo que yo crea. Tampoco es algo que considere absolutas patrañas,…

Si les he de ser completamente honesto (y ¿ya para qué detenerme ahora?), la psicología no es algo en lo que yo crea. Tampoco es algo que considere absolutas patrañas, como por ejemplo la astrología, las religiones, la homeopatía o los fantasmas. Pero, sin duda tampoco la considero una ciencia dura como la química, donde, en el 100% de los casos, si calientas agua, su temperatura va a elevarse. 

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(3260) DÍAS CON ELLA. DÍA #2735 (PARTE 2)

Odio las bodas. Más cuando son en #provincia, pero siempre las odio. Ahora ya menos, porque, por lo menos, nadie se emperra conmigo por no saber bailar y me pone…

Odio las bodas. Más cuando son en #provincia, pero siempre las odio. Ahora ya menos, porque, por lo menos, nadie se emperra conmigo por no saber bailar y me pone jetas todo el resto del evento, pero siempre las odio. Ahora ya menos, porque puedo beber todo lo que yo quiera sin reclamos y miradas iracundas, pero siempre las odio. Si es de noche y en la capital, me puedo poner el smoking custom que compré hace mil años y usé sólo en una boda y una fiesta de disfraces, por lo que las odio menos, pero siempre las odio. Si voy con un date que, por lo menos, va a querer remojar al término del evento, me da algo para ‘look forward to’ cuando acabe, pero siempre las odio. Si la cena/comida no es buffet y no me tengo que levantar para nada de mi asiento, las odio menos, pero siempre las odio. Si no hay ceremonia religiosa (especialmente católica) o puedo no ir sin quedar particularmente mal con nadie, es un poco más cordial, pero siempre las odio. Si ya va a haber misa, pero es menos larga e insufrible que lo normal, vamos de gane, pero siempre las odio. Entiendo que es ir a beber gratis y eso difícilmente puede ser malo, pero en este caso preferiría pagar por mi chupe por no estar en #provincia, no tener que bailar, no padecer la “música de boda” y mil otras cosas insufribles. Siempre las odio. 

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(3260) DÍAS CON ELLA. DÍA #802

Ir al médico es de las peores monsergas de la vida. Hay que agendar entre semana, ir hasta el consultorio, pagar una fortuna, esperar entre hora y hora y media…

Ir al médico es de las peores monsergas de la vida. Hay que agendar entre semana, ir hasta el consultorio, pagar una fortuna, esperar entre hora y hora y media para que te atiendan (aun con la cita, por supuesto) y luego pagar una fortuna de estacionamiento. Dado lo cual, muy por lo regular lo evito como la plaga. 

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(3260) DÍAS CON ELLA: DÍA 3259

De entre todas las veces que Catalina Hermes Morano me corrió de la casa, la última fue evidentemente la más dramática y escandalosa. Se armaron las cachetadas y todo. Agárrate,…

De entre todas las veces que Catalina Hermes Morano me corrió de la casa, la última fue evidentemente la más dramática y escandalosa. Se armaron las cachetadas y todo. Agárrate, que se va a poner bueno. 

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(3260) DÍAS CON ELLA: DÍA 1082

Como regla general, los hombres y las mujeres no somos amigos. Podemos ser sus novios, sus esposos, amigos de su esposo, primos de su amiga, vecinos de su novio… Nunca…

Como regla general, los hombres y las mujeres no somos amigos. Podemos ser sus novios, sus esposos, amigos de su esposo, primos de su amiga, vecinos de su novio… Nunca amigos directos. Toda regla tiene sus excepciones, definitivamente, pero son justo eso: excepciones contadas con los dedos de una mano. Las palabras monosilábicas, por ejemplo, nunca se acentúan, salvo cuando se les quiere diferenciar de su homófono rival; i.e. dos excepciones, no más. O, tomando en cuenta las reglas generales de acentuación (que no me voy a poner a repasar, deberían saberlas, no sean ridículos): cuando la sílaba tónica de una palabra es una sílaba con hiato formado por una vocal fuerte y una débil, siempre lleva tilde la débil (aunque no cumpla las reglas generales). Aquí sí Googleen para que no se me pierdan. Contadas otra vez. O, tomando en cuenta las reglas de convivencia general, el ron siempre va con coca, mucho hielo y vaso de vidrio… salvo que sea de más de doce años de añejamiento, en cuyo caso, va en vaso old fashion (se entiende de vidrio) y derecho. Contados casos. Lo mismo con las relaciones de amistad entre hombres y mujeres.  

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(3260) DÍAS CON ELLA. DÍA #1105

Los hombres no bailamos. Y antes de que se me pongan ríspidos… Déjenme ser más específico: Los hombres no bailamos A MENOS de que nos vaya a servir de algo….

Los hombres no bailamos. Y antes de que se me pongan ríspidos… Déjenme ser más específico: Los hombres no bailamos A MENOS de que nos vaya a servir de algo. Y sobra decir que sólo se puede hacer estando hasta el dedo. i.e. Entre siete y once cubas en mi caso, dependiendo de cuánto haya cenado y hace cuánto lo haya hecho. Bailar debe ser un recurso para ligar, engatusar, coger, o en su defecto (muy defectuoso), para que la Dueña de las Quincenas no se ponga sus moños y esté de jeta todo el resto de la noche; que, de todas formas es lo más probable. Dado lo cual, considero que cuando un hombre es excesivamente bueno bailando sobrio, lo es justamente porque aprendió a bailar a falta de más recursos para ligarse a la mujer que le gustaba. Y se vale y se entiende, yo también lo habría hecho así. Bendito se DEUS, nunca he tenido que recurrir a tal bajeza. O bueno, casi nunca. Más bien, históricamente, casi siempre que he terminado bailando es por la segunda razón de las mencionadas anteriormente; pero en el caso de este bonito relato, lo llevé a extremos insospechados… y aún así, estuvo de jeta toda la noche (hasta que se me (nos) subió lo suficiente y pude medio bailar; o ella se relajó tantito, o combinación de ambas, más bien). ¡Agárrate! 

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3260 DÍAS CON ELLA: DÍA #2735 (24.5.14)

Un día como hoy, pero de 2013, su muy poco humilde servidor tuvo a bien experimentar la más grande de las aventuras y la más desventurada de las grandezas, de…

Un día como hoy, pero de 2013, su muy poco humilde servidor tuvo a bien experimentar la más grande de las aventuras y la más desventurada de las grandezas, de su bien amontonada vida.

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