6El extemporáneo “Cine de domingo a la Medianoche Versión Mamadora de Teatro de Broadway”, tuvo el gustazo de presentar: THE BOOK OF MORMON. (Y agárrense que voy a ponerme a hablar de religión con chelas encima)GENIAL obra, sin duda. Políticamente incorrecta por donde la veas. Ofende más gente que yo, y eso ya es bastantito; lo cual aplaudo sin control SIEMPRE. Se mofa abierta y descaradamente de los mormones, pero también de casi todas las ramas del cristianismo y añadiduras.

Empieza con una descripción y medio explicación súper burlona del mormonismo, con un “Jisus” que se prende y apaga mediante un juego de luces navideñas y demás; y una parodia genial de los campesinos gringos de mediados del XIX.

Para los que no somos muy versados en el mormonismo: el detalle radica en que un brother en una granja en en-medio-de-la-nada, Montana (o no sé dónde) encuentra unas escrituras en oro que Dios enterró en su jardín (y, ¡ojo! le dijo que no se las enseñe a nadie) donde explica las nuevas premisas sin-sentido que quiere que todos sigamos. Y ya, él se pone a propagar la palabra del Señor por todos lados e intenta engatusar a toda la banda a que lo siga… ¡y mucha gente lo hace! ¡Bien! Puntos para la humanidad. Again. Como siempre.

Pero bueno, más allá de la obra, sus rolones por todos lados, super cantantes, hilaridad desmesurada, la negrita hermosa y todo… lo preocupante es PARA VARIAR la religión invasiva, engatusadora y retrógrada que manifiesta.  A este brother se le aparecen las escrituras sagradas a mediados del XIX, en medio de EU, en la pradera y eso nos parece muy simpático. Pero, ¿qué diferencia tiene contra los mandamientos que recibe el otro pobre dude en el Monte Sinaí (o no sé dónde rayos)? ¿Qué diferencia tiene un amigo imaginario de otro? Uno es un profeta crucificado (casado y con hijos, por cierto), otro es un elefante de 19 brazos, acá teníamos una serpiente emplumada… y échenle al que quieran. Y si todos son (ya no diremos imaginarios, sino) cuestión de fe… ¿¡con qué derecho quiere cada quién imponer sus creencias en las del prójimo!? Mi buen amigo Beni Juárez lo dijo mejor. Pero bueno, esto: Cada quien está en su perfecto derecho de creer en lo que quiera o mejor le convenga, pero no aplica nada intentarle enjaretar a los demás sus creencias a punta de lanza. Literal.

En algún punto de la obra, los engatusadores mormones llegan al África y se dan cuenta que los nativos maldicen a su dios -cualquiera que éste fuera- por el sinfín de tragedias y achaques que los han azotado sin piedad a lo largo de los años. Primero que nada, les dicen que tienen que alabarlo en vez de maldecirlo, y aparte, que obviamente están lidiando con el dios incorrecto. ¿Por? ¿Cómo sabes que es el incorrecto? ¿Cuál es el “correcto”? Y aparte… ¿¡Cómo es posible que gente tan maldita desventurada como los africanos, que han padecido “limpiezas étnicas”, epidemias, hambrunas, SIDRAL, explotación y mil-y-un males casi pinches bíblicos sigan creyendo en dioses!? O estás creyendo en el PEOR de los dioses que jamás ha habido y cambia de dios A LA DE YA; o tira la toalla y listo. Yo digo.

Nunca entenderé (y es mi pleito principal con las religiones) la razón de querer imponer sus creencias a gente que ni las conoce y ni le interesan; empezando por la gente que bautiza a sus hijos antes de que tengan siquiera uso de razón… sin mencionar la obvia retrogradés de la buena mayoría, que literal impide el avance de la ciencia y sataniza cosas tan básicas como el uso de anticonceptivos, ser homosexual o mil otras cosas sin ningún sentido. Como leí alguna vez en algún lado: “si tu religión te pide que odies a alguien CAMBIA DE RELIGIÓN”. Premisa basiquísima. Peace out.

Pautas del “Cine de domingo a la medianoche”: aquí.