El malicioso “Cine de domingo a la medianoche” tuvo el acierto de presentar: ONCE UPON A TIME IN HOLLYWOOD. (sin spoilers, como siempre, pero tampoco crean que hay gran cosa que spoilear)

La nueva peli de Quentin Tarantino nos presenta un elenco lleno de estrellas, la buena mayoría subutilizadas, a finales de los sesenta, con toda la moda y ambiente característico de la época. Más “cine de arte” que las que yo le recuerdo. Debo decir que a ratos me aburrió, se me hizo larga y tediosona.

Todo empieza con DiCaprio siendo entrevistado junto con su doble de acción, Brad Pitt; tiene una junta después con Pacino y todo indica que la historia va a ir un poco hacia la carrera de actuación de su personaje, pero no. Y justo, nunca trata de nada, creo que ésa es mi mayor queja. Después de una hora y media de movie, sigues sin saber bien a bien de qué va. Si querían hacer sólo un almanaque/documental de la época, podrían habernos dicho que eso era y listo. Al final, como buena entrega Tarantinesca, hay algo de violencia y algunos chistes fenomenales, pero para casi tres horas, siento que no valió la pena.

En algún punto, cuando entra al quite la comuna hippie de Manson, como que parece que por fin llegamos al meollo del asunto, pero la verdad es que tampoco. Siento que podrían haberse metido más con eso y menos en las actuaciones de DiCaprio en el Viejo Oeste, que sólo son eternas y pienso que no contribuyen tanto. Además, no entiendo el punto de la fiesta en la Mansión de Playboy si no van a estar encueradas las asistentes, las conejitas ni nadie. Ahí tienes a Margot Robbie, ¡úsala, papá!. Nos hubiera hecho la peli. Yo digo.

Puntos buenos: Las actuaciones, como esperadas, son enormes; Brad Pitt en ácidos está increíble, el lanzallamas ni se diga y el diálogo del final es una belleza.

Puntos malos: Demasiado larga, se siente como documental de época, forzada a ratos y no encuerar a Margot Robbie.

Le daremos un escueto 6 de CDM. Super tache.