El mundano “Cine de domingo a la medianoche” tuvo el ajetreo de presentar: FREE SOLO. (con spoilers, que ni son realmente spoilers, es documental, no sean ridículos)

Ahora que pasaron los Óscares, revisaremos una de las movies premiadas: el premio a mejor documental. Bien merecida ganadora, btw. FREE SOLO cuenta la historia de cómo Alex Honnold, reconocido escalador, sube El Capitán, una de las rutas más populares y difíciles del mundo, en California SIN AMARRARSE. Y déjenme repetir eso para que lo cachen bien: subió una pared de más de novecientos metros, de un nivel altísimo de dificultad sin cuerda de seguridad. Memorizó cada hoyo, cada grieta, cada grumo y cada caca de pájaro; automatizó todos los movimientos que hay que hacer en el camino y se preparó física y mentalmente por años. Pero nada quita el hecho de que subió una pared de casi un kilómetro sin amarrarse. NADA. Gente desequilibrada, sin duda. 

Salta a la atención del espectador que, no tanto antes de aventarse el numerito, el protagonista consigue una novia. Otra desequilibrada, evidentemente. Nada distrae más en esta vida que tener una novia. Si quieres ser realmente bueno en algo, no puedes tener novia. Justo como dice el protagonista de WHIPLASH. ¿La vieron? Y yo estoy de acuerdo. Dan mucha lata y exigen muchas cosas, dentro de las cuales, la más importante en estos casos, es el tiempo. Tiempo que deberías estar entrenando y haciéndote el mejor del mundo. Tiempo que te van a reclamar y robar de lo que deberías estar haciendo. No digo que esté en contra de tener yo una novia (a mí, de hecho, me urge. Si saben de alguien, presenten) … pero sí estoy en contra de que la gente que quiere ser la mejor en algo, las tenga. ¿De cuántos genios musicales, deportistas o científicos nos habremos perdido por culpa de novias encimosas? Miles, seguramente. De todas formas, Alex lo maneja muy bien y le dice desde el principio a la nueva noviecita que la escalada está primero y que ni se le ocurra interferir con eso. Y, de hecho, ayer que subió al escenario junto con los directores a recibir la estatuilla, subió también la mujer: una wera desabridona, muy risueña, no sé si la vieron. Yo pensé que lo hubiera cortado con el tiempo, el tipo es el peor novio imaginable. 

No hace falta ser escalador ni mucho menos para darte cuenta del tamaño de la hazaña. Pero si alguna vez han escalado, aunque sea una pared falsa, de ésas que hay en los gimnasios grandes, van a flipar a otra galaxia. Yo hace más de diez años no lo hago, pero de sólo acordarme de los micro agarres que hay que usar al escalar o boulderear, me duelen los dedos, los pies y hasta el pelo. Y eso a nivel de piso, a novecientos metros de altura es completamente inverosímil. Un superhumano, en pocas palabras. Como dice alguien en la movie: Es un logro deportivo equivalente a ganar una medalla de oro, que, de no ganar, te matas, literal.  

Puntos malos: La movie es lentona a ratos porque justo no hay tanto por dónde darle la vuelta a un tema más bien corto, y de pronto dan demasiados rodeos y demasiada información que sale sobrando. Hubiera querido ver más escenas de él escalando ese día. Te pasan sólo las partes más truculentas y se entiende, pero hubiera preferido dedicarle más tiempo a eso, que a su casa en Vegas, la visita al Home Depot, las reparaciones de la alacena y todo eso. 

Puntos buenos: las tomas que hicieron esta bola de locos son para volarse los sesos. Jimmy Chin, el director y camarógrafo principal (también de MERU, ¿se acuerdan?) es de las personas más rifadas de la TIERRA. Ahora, aparte de escalar las montañas más perras del planeta, esquiarlas y todo lo que hace, tiene un maldito Oscar. Damn! 

La volvieron a poner en el cine ahora que están de moda los premios de la Academia. Corran a verla. Lástima que no la pusieron en IMAX, hubiera sido lo óptimo. 

Le daremos un valeroso 9 de CDM.