El raquítico “Cine de domingo a la medianoche” tuvo la austeridad de presentar: CLUB DE CUERVOS. (sin spoilers, como siempre)


Serie mexicana, original de Netflix, donde por fin hicieron algo bien. Y hablo de Netflix, no de México, obvio. Por lo regular, las series originales de la plataforma son bastante sospechosas, malhechas y de dudosa procedencia. CLUB DE CUERVOS los redime de forma magistral. 

La serie trata de un equipo de soccer mexicano y sus dueños, los Iglesias; el pueblo donde juegan; el rol de los gobiernos estatales y la Iglesia; el cochambre que es la liga mexicana y el futbol en México en general; así como la vida personal de muchos de los involucrados. A modo de semi parodia, representa exquisitamente la porquería que es toda la industria del futbol, desde influencias, televisoras, machismo, corrupción y toda la mugre que rodea siempre los negocios más lucrativos en lugares tercermundistas (y no tanto). Y digo “semi” parodia porque, si bien, todo está ligeramente exagerado y en tono burlón… todos sabemos que así se maneja eso en nuestro país: las televisoras y las marcas dictan el rumbo de partidos, jugadores, la Selección Nacional y todo lo aledaño; todos sabemos que el machismo está más arraigado que el idioma y la inclusión de mujeres en el ámbito es, por ende, casi imposible. RESPECT por siempre y para siempre a Isabel Iglesias. Mujer rifadísima. 

En las primeras temporadas, las escenas de juego se ven bastante falsas y se nota que ninguno de los actores había tocado jamás un balón de ningún tipo, pero hasta eso mejora conforme avanzas en la serie y en la última casi dan el gatazo. Pero es lo de menos. Además, como que dejaron de intentar ser una serie “seria”, por decirlo de alguna manera, y se dejaron ir con las desfachatadeces y se arma un cagadero divino. Toca también temas actuales y de relevancia como el Mundial de 2026, el Pacto de Caballeros, el Draft, el acoso hacia las mujeres que aspiran entrar en un mundo de hombres cavernícolas, y hasta Su Santidad, el Peje, sale parodiado, lo cual siempre se agradece. Y no conforme, además de ser una serie divertidísima y cómica de a madres, tiene también momentos de drama desgarrador perfectamente armado, que no se siente ni forzado ni fingido en ningún momento. 

Puntos malos: el audio es fatal, para variar. Es mejor que el promedio de las series y películas mexicanas, pero sigue dejando mucho que desear: en los diálogos hay que subirle el volumen para poder escuchar lo que dicen los personajes, y cuando ponen música hay que bajarle para no reventar las bocinas de la tele. Tache ahí. Ricky Lamas es un personaje totalmente inservible, mal concebido, chafa e implausible. Las escenas de juego son, incluso al final, bastante turbias y abusan del gol de media tijera. Siento que todos los goles de la última temporada, incluso en entrenamientos, los clavan de media tijera; como que era la única jugada que se sabían los productores y la repiten ochenta veces. Los comentaristas de los Cuervos son los peores comentaristas deportivos en años, mi jefe podría haberlo hecho mejor. 

Puntos buenos: todo lo demás. Chava Iglesias, Isabel, las respectivas mamás, Hugo Sánchez, Carmelo, mi Paty, Marisol, Pepe (de Pepenador, no de José), Aitor Cardoné, el Zombie, neta todos. La música está excelentemente bien seleccionada, la representación del cochinero que es el soccer en México, el hecho de que usen los nombres de los demás equipos de la Liga (a diferencia, por ejemplo, de ANY GIVEN SUNDAY, que tuvieron que inventarse equipos para armar una liga, en lugar de usar los de la NFL), que salgan comentaristas y jugadores reales, la Peste Negra, la última temporada, el episodio final, el desenlace… Extraordinaria serie. 

Le daremos a las temporadas 1 a 3 un decoroso 8 de CDM, pero a la 4ª y última, un redondo 10.