A Tamasopo, San Luis Potosí, pueblo rascuacho, yo ya había ido años antes, con mi mujer, en lo que fue, sin lugar a dudas, el viaje más accidentado en la extensísima lista de viajes que hicimos ella y yo. Desde las Barrancas del Cobre en Chihuahua, hasta las ruinas mayas de Kohunlich en Quintana Roo, esquina con Belice; pasando por todos los Pueblos “Mágicos” (y ojo, que las comillas no están de adorno), conocimos la buena mayoría de los estados de nuestra bellísima República Mexicana. Ese viaje empezó en Valle de Bravo, en casa de un cuate que tiene casa allá. En la noche nos peleamos, gritoniza loca, objetos voladores, y de tanto alboroto hasta terminamos haciendo llorar al pobre de nuestro anfitrión. Al día siguiente, después de una sesión más que memorable de ANGRY SEX, mi tipo favorito* de “sex” por cierto; nos reconciliamos y tomamos carretera rumbo a San Luis Potosí.

Paréntesis rápido para encuadrar el término: nalgadas imprudentemente violentas, hasta dejar clara marca en ambas “caras”; espalda como Trepadero de Mapache de tanto arañazo, del tipo que cuando te metes a bañar post-coito te arde como si te estuvieran tirando lava en vez de agua; cachetadas “like you mean it” que hasta sacan de onda because she actually means them; mordidas por todos lados, en especial labios, pezones y “nies” (eso se puede, confíen en mí, sólo hay que contorsionarse un poco y vale totalmente la pena); jalones de pelo que levantan la cara como si se le fuera a decapitar; semi-asfixia boca abajo contra la almohada; intercambio de saliva a distancia y, por supuesto, mascarilla antiarrugas a petición de la interesada. El griterío debe ser meritorio de una llamada a la policía, los bomberos o la perrera municipal; la cama debe terminar del otro lado del cuarto, la cabecera destruida, las sábanas colgando de la lámpara, los cuadros en el piso y el colchón EMPAPADO, como si ¡alguien! hubiera tenido un “accidente” mientras dormía. Y no estoy hablando de sudor tampoco. Ojo.

(Abajo el resto de mi TOP 10 TYPES OF SEX, no se lo pierdan)

Ya, sorry por el breviario cultural, pero nunca está de más elevar la barra dos rayitas. Desenmústiense tantito, porfa, les va a gustar.

Esa segunda noche tuvimos la desventura maldita de trasnochar en la capital. ¿Han estado en la capital de San Luis? Nunca se ha visto pueblo más quieto e insufrible en la historia de la humanidad. Es el tipo de pueblo que hace que Siena, Italia, a mediados del S.VIII parezca urbe moderna, cosmopolita y fiestera. Para colgarse de la lámpara. Pero al día siguiente tomamos rumbo de Tamasopo. Evidente pueblo rascuacho, peeeeeero rodeado de incontables maravillas naturales dignas de portada de NatGeo. Y no de ésas donde salen niños hambreados y con labio leporino; o mares de basura y caca con manatíes muertos, sino de ésas que quitan el aliento de la belleza natural inefable. Y tanto ella como yo, teníamos en aquella lejana época la actitud, disposición y entusiasmo de ir a meternos en los predicamentos que seguido involucra admirar bellezas naturales. A la fecha, sobra destacar, que ni DIOS PADRE me lleva a ese estado olvidado por el mundo y la civilización.

Circa 2008. Llegamos un lunes por la mañana y estaba cayendo un aguacero APOCALÍPTICO. Encontramos las cabañas en las que nos íbamos a quedar (SIN Waze, evidentemente, lo cual fue un reto al destino) y el dueño de las mismas nos recomendó un lugar llamado “Las 3 Marías” para ir a comer. Era el único lugar de todo el pueblo que permanecía abierto a pesar de la intensa lluvia, so… Muchas gracias por el tip, supongo. Nos sentamos, nos trae la carta de alimentos la meserita y, justo cuando se da la vuelta para irse, recuerda que algunas cosas no están en existencia y procede a decírnoslas. Mucho más de la mitad de la carta no está disponible en ese momento. Del tipo que luego mejor

nos trajo lo único que había y listo. ¿Para qué se molesta en decirnos lo que sí hay, si sólo hay una cosa? Y agárrate lo que nos trajeron ese día: Era una “barbacoa” (ojo otra vez con las comillas), que tenía pelos y dientes. Pelos. Y dientes. Mi mujer no hizo ni la finta de comer semejante manjar, pero yo no podía del hambre y tuve que entrarle. Ella terminó comiendo más tarde un típico y nutritivo Lonchi Bon de “jamón y queso amarillo”.

Saliendo de ahí llovía más estrepitosamente aún y ya no hicimos ni el intento de evitar mojarnos. Vimos una tiendita abierta y nos metimos a comprar provisiones para por lo menos destilarnos en el cuarto. Bacardí, cocas, minerales y hielo. ¿Estás de acuerdo? Y no que no hubiera hielo… pero sólo lo vendían por volumen. Literal en bloques. Como no había más tienditas abiertas, le terminamos comprando… cuatro decímetros cúbicos de hielo. Mismos que luego tuvimos que machacar con una navaja para poder echar a la cuba.

“Improvise, adapt, overcome”. Bear Grylls.

Al día siguiente seguía lloviendo. Más duro aún. Sí. Más. Era la temporada de lluvia y se cae el cielo de esa manera por semanas ininterrumpidas, todos los ríos se desbordan y es virtualmente imposible visitar NI MADRES en los alrededores. Extraordinario. And Then? Pues de retache. Y la neta es que SE NOS HABÍA PINCHES DICHO y fuimos a dar ahí de necios. Muy bien. Tomamos de vuelta el coche y nos encaminamos de regreso a la ciudad. En algún punto entre Tamasopo, pueblo rascuacho, y la capital del estado, puebloquieto de sexta, con el pavimento semi húmedo todavía, recta infinita y velocidad moderada… siento que se empieza a ladear la camioneta. Intento corregir el rumbo sin ningún tipo de éxito. Volanteo más fuerte aún y nada. Los frenos no sirven para ni madres. Nos metimos a un charco enorme y se fue al traste todo. Trompo 360º. Terminamos viendo hacia el lado al que íbamos, pero en el carril de vuelta. Bendito DEUS no venía nadie del otro lado. Me orillo para calmar el griterío que era mi mujer con justa razón (aunque ni cerca de la mañana anterior), nos tranquilizamos uno al otro y, todavía con algo de temblorina, retomamos camino. A la Escape no le pasó nada. Ni un rayón. #GenioYFigura

Ésa fue la primera de tres veces que estuve en San Luis Potosí, cuna de absolutamente nadie, nunca. La única en temporada de lluvias, evidentemente.

La segunda vez que estuve por allá fue al año siguiente, con tres de mis cuates de la secundaria: dos totalmente grises e irrelevantes como todos mis cuates de aquella época… y El Enano. Y no que El Enano no sea ni gris ni irrelevante, pero saldrá a relucir ligeramente más adelante en este bonito relato.

Esta vez manejamos directo a Tamasopo, pueblo rascuacho, en temporada no-de-lluvia, sin Waze todavía. El día que llegamos fuimos directo a las cascadas de Puente de Dios. Si no ubican eso, Googleen. Gran lugar. Estuvimos un tiempo ahí, luego visitamos otras cascadas diferentes, de las cuales no recuerdo el nombre, pero también extraordinarias. A lo que quiero llegar es a la noche, que eso sí se me da. Era fin de semana y nos decidimos ir a meter a la cantina del pueblo. Y cuando quiero decir la “cantina del pueblo”… neta es la CANTINA del pueblo. Literal. Agárrate.

Para empezar las mujeres no pueden entrar. Y listo. O supongo que podrían, pero sería excesivamente mal visto y hasta considerado una afrenta. No hay mujeres en el lugar. Y punto. A veces OSAN asomarse por la ventana y gritonearle a sus maridos desde afuera… pero nunca entran. Sólo reclaman cosas desde la ventana. Un asunto SURREALISTA. Y una delicia para los dones del pueblo, supongo. Pero ¿de qué sirve, si tarde-que-temprano, la cantina cierra y tienes que regresar a tu casa a que te cagoteen, no? ¡COF y más COF! Bueno, en esos lugares, no creo que la mujer de la casa tenga mucha voz o voto sobre lo que el marido hace o deshace. Pero bueno, así es. Por mi santa madre que así es. Y last but not least… hay un Escupidero. Así como leyeron. Y no sólo HAY un Escupidero, sino que se utiliza regularmente. Gargajos de todo tamaño, con o sin flema, de todos colores y texturas, unos hasta con pelo. Cual felinos echando bola de pelos, pero mucho más primermundista. ¡Ni Obama tiene algo así! Siento que podrían hacer una atracción en Epcot que tratara de cantinas como ésa y sería mucho más “irreal” e “increíble” que la Aldea del Futuro o como se llame eso.

Ya desde aquél entonces, El Enano era un anciano decrépito y no gustaba mucho de salir a tomar y demás cosas de “chavos”. Llega a la barra y pide una chela. Totalmente inaceptable. Le pedí a él y a todos nosotros un tequila Y una chela. Al poco tiempo, ya medio zumbados, nos hicimos mejores amigos de la concurrencia. Uno de ellos, recuerdo a la fecha, se llamaba Alberto Carrión y era maestro albañil. A todo dar esa persona. El Enano en su peda quedó de escribir su biografía y sus memorias. Nos dijo al final que estaba sumamente orgulloso de nosotros por estar estudiando una carrera. Le pichamos la peda. Y, de hecho, ahora que lo dicen… fue la esposa de Alberto, la mismísima señora Carrión, la que llegó furiosa a regañarlo por borracho a través de la ventana del lugar. Mis cuates y yo ya no sabíamos ni dónde meternos del cague que le pusieron a nuestro nuevo amigo. Un SUEÑO DE DÍA.

Después de varios combos tequila-chela, salgo a buscar algo de comer, tomar aire o lo que fuera y me encuentro a una pueblerina como de la edad, semi-mona, de nombre Fátima. Como yo tenía novia en ese entonces (no, no me abandonaron después de la debacle en la carretera, ni nada) comencé a apalabrarla para mi cuate El Enano, que justo estaba saliendo de una relación nefasta de vario año. Le empecé a decir a Fátima que uno de mis cuates la había visto y se había enamorado perdidamente de ella. El Enano más bien ya no podía ni ver de la peda que traía, pero decidí hacer caso omiso de su estado. Intenté varias veces que saliera a convivir con la pueblerina, pero nomás no fue posible. Ya estaba engrasada, sazonada y lista para el horno, sólo había que empujarla tantito y darle lumbre… pero ni así quiso este pelmazo. Pagamos como cien pesos por ochenta shots y cuarenta chelas y salimos por tacos. Fátima ya se había ido cabizbaja, ya era tarde (9pm). Creo que sí le había gustado mi amigo desde la ventana. Pero bueno. Salimos TAPADOS de la cantina y pedimos cuatro tacos cada quien de… lo que había, ¡y la taquera no nos quería servir! “Ya están muy tomados”, nos decía. “Ya están muy tomados”. ¡Por eso, señora, justo por eso! Después de un tiempo sí se apiadó de nosotros y nos despachó refunfuñando.

Continuará…

*TOP 10 TYPES OF SEX (Luego llegaremos a la descripción detallada de cada uno, que no pánico el cunda):

1. Angry sex
2. Birthday “extra special bonus” sex
3. Drunk sex
4. “Shhh… my parents are home!” sex
5. Morning sex
6. Scheduled sex
7. Shower sex
8. Make-up sex
9. Congratulatory sex
10. Honeymoon sex

#Desenmústiense
#GraciasAbas
#GraciasPrincesa
#GraciasEnano
#GraciasFátima
#GraciasSLP
#GraciasMéxico