JMiranda

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Que trata de las Miriaventuras, opiniones y reseñas

Mes: enero 2019

QUE TRATA DEL MÁS PROBABLE RESULTADO DE JUNTAR A UNA “NIÑA BIEN DE TODA LA VIDA” CON UN TORBELLINO DE VULGARIDADES, COMO LO ES SU SERVILLETA

A Paulina, mi tercera, última y menos afortunada novia, no le fue fácil engatusarme a andar con ella. Le llevó poco más de dos años, numerosas idas y venidas e…

A Paulina, mi tercera, última y menos afortunada novia, no le fue fácil engatusarme a andar con ella. Le llevó poco más de dos años, numerosas idas y venidas e incontables percances derivados del abuso del alcohol y de la vida. Desde tenerme que bajar de una palmera artificial en un antro, hasta lamerle la cara enfrente de sus amigas fresas o toparme a su mamá encuerado y encerado en su propia casa; esa pobre mujer me aguantó de todo. Y sin ser novios, siquiera. ¿Se acuerdan que les decía que la cantidad de moños que los hombres aguantaremos es directamente proporcional a qué tanto se rifen en la habitación? Siempre he pensado que las mujeres deben tener alguna regla equivalente al respecto y, por ende, estarán dispuestas a aguantar disparates, desfiguros y caos general en medida proporcional a tal o cual cosa que hagamos o dejemos de hacer. Yo algo hacía bien, claramente. No quiero decir que sea un sueño… pero sí soy un sueño. Y ella más. 

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(3260) DÍAS CON ELLA: DÍA 1082

Como regla general, los hombres y las mujeres no somos amigos. Podemos ser sus novios, sus esposos, amigos de su esposo, primos de su amiga, vecinos de su novio… Nunca…

Como regla general, los hombres y las mujeres no somos amigos. Podemos ser sus novios, sus esposos, amigos de su esposo, primos de su amiga, vecinos de su novio… Nunca amigos directos. Toda regla tiene sus excepciones, definitivamente, pero son justo eso: excepciones contadas con los dedos de una mano. Las palabras monosilábicas, por ejemplo, nunca se acentúan, salvo cuando se les quiere diferenciar de su homófono rival; i.e. dos excepciones, no más. O, tomando en cuenta las reglas generales de acentuación (que no me voy a poner a repasar, deberían saberlas, no sean ridículos): cuando la sílaba tónica de una palabra es una sílaba con hiato formado por una vocal fuerte y una débil, siempre lleva tilde la débil (aunque no cumpla las reglas generales). Aquí sí Googleen para que no se me pierdan. Contadas otra vez. O, tomando en cuenta las reglas de convivencia general, el ron siempre va con coca, mucho hielo y vaso de vidrio… salvo que sea de más de doce años de añejamiento, en cuyo caso, va en vaso old fashion (se entiende de vidrio) y derecho. Contados casos. Lo mismo con las relaciones de amistad entre hombres y mujeres.  

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QUE TRATA DE LOS MERECIMIENTOS, LEYES Y PREMISAS INCÓMODAS Y PRIMIGENIAS QUE, SI BIEN TODOS SABEMOS, LA MAYORÍA DECIDE IGNORAR Y HACERSE OBESO DE VISTA

“Yo no me merezco esto”, “tú te mereces a alguien mejor”, “no te merece”, y demás ideas que nos hacemos -o nos hacen- de nosotros mismos y de los demás….

“Yo no me merezco esto”, “tú te mereces a alguien mejor”, “no te merece”, y demás ideas que nos hacemos -o nos hacen- de nosotros mismos y de los demás. Pero ¿según quién? ¿Quién decide qué se merece cada quién? ¿Qué factores influyen en lo que alguien se merece o deja de merecer? 

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(3260) DÍAS CON ELLA: DÍA #4416

Año Nuevo nunca fue la festividad que más se nos dio a Catalina Hermes Morano y su servilleta. En todo caso, al contrario. Del tipo que, en doce años de…

Año Nuevo nunca fue la festividad que más se nos dio a Catalina Hermes Morano y su servilleta. En todo caso, al contrario. Del tipo que, en doce años de historia, no recuerdo ni uno solo que hayamos pasado juntos, más que el último, el de casados, donde, si bien no nos agarramos a gritos y sombrerazos, tampoco la rompimos hasta que saliera el sol, como debiera de pinches ser. Ese día nos habremos acostado una y media, cuando muy tarde. Y eso que su ritual para acostarse a dormir le llevaba entre cuarenta y cinco minutos y una hora en completar. Ya tiene tiempo que pasaron y no recuerdo muy bien las razones, pero siempre estábamos cada uno por su lado, y yo siempre me divertía sin control (como siempre que hay chupe) y ella se amargaba toda la noche (también como siempre). Porque eso éramos: una gran pareja de sobriedad. Tan pronto echábamos alcohol a la mezcla, todo se iba al caño. 

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